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EN HONOR DE TODOS LOS ANGELES
Santos Angeles, Arcángeles, Tronos y Dominaciones, Principados y Potestades, Virtudes celestiales,
Querubines y Serafines, Patriarcas y Profetas, Santos Doctores de la ley, Apóstoles, todos los
Mártires de Cristo, Santos confesores, Vírgenes del Señor, Anacoretas y todos los Santos, interceded
por nosotros.
V.
Todos los Santos y Santas del Señor.
R.
Interceded por nosotros.
ORIGEN DE LA CORONA ANGELICA
El Arcángel San Miguel se apareció un día a la sierva de Dios Antonia de Astonac, y le dijo que
deseaba ser honrado con nueve salutaciones, correspondientes a los nueve coros de los Angeles. Cada una
de ellas consiste en rezar un Padre Nuestro y tres Ave María en honor de las tres jerarquías
angélicas. Al fin se dicen cuatro Padre Nuestro: el primero en honor de San Miguel y los otros tres en
honor de San Gabriel, San Rafael y del Santo Angel Custodio.
Tal es el obsequio que el príncipe mismo de la celestial milicia sugirió a la sierva de Dios,
prometiéndole que todos cuantos la practicasen antes de la Comunión, serían acompañados a la Sagrada
Mesa de un ángel de cada uno de los nueve coros. Además, prometió, a quien rezase cada día estas
nueve salutaciones, su asistencia continua y la de los santos ángeles durante la vida, y, para ellos
como para sus parientes, la pronta libertad de las penas del Purgatorio después de su muerte. (Vidas de
la sierva de Dios Antonia de Astonac, libro 3°, capítulo 74)
MODO DE REZAR LA CORONA ANGELICA
V. Deus in adjutorium meum intende.
R. Domine, ad adjuvandum me festina.
Gloria al Padre, etc.
1ª Salutación
Un Padre Nuestro y tres Ave María al primer coro de los Angeles
Por la intercesión de San Miguel y del coro celestial de los Serafines, dignaos, Señor, hacernos
dignos de una caridad perfecta. Así sea.
2ª Salutación
Un Padre Nuestro y tres Ave María al segundo coro de Angeles
Por la intercesión de San Miguel y del coro celestial de los Querubines dignaos, Señor concedednos la
gracia de abandonar el camino del pecado, y de correr en el de la perfección cristiana. Así sea.
3ª Salutación
Un Padre Nuestro y tres Ave María al tercer coro de
Angeles
Por la intercesión de San Miguel y del Coro sagrado de los Tronos, concedednos, Señor, el espíritu de
una humildad verdadera y sincera. Así sea.
4ª Salutación
Un Padre Nuestro y tres Ave María al cuarto coro de
Angeles
Por la intercesión de San Miguel y del coro celestial de las Dominaciones, concedednos, Señor, la
gracia de dominar nuestros sentidos y corregirnos de nuestras malas pasiones. Así sea.
5ª Salutación
Un Padre Nuestro y tres Ave María al quinto coro de
Angeles
Por la intercesión del glorioso Arcángel San Miguel y del celeste coro de Potestades, dígnese el
Señor librar nuestras almas de las asechanzas y tentaciones del demonio. Así sea.
6ª Salutación
Un Padre Nuestro y tres Ave María al sexto coro de
Angeles
Por la intercesión del glorioso Arcángel San Miguel y del Coro de las admirables virtudes celestiales,
no permita el señor que caigamos en las tentaciones, sino que nos libre de todo mal. Así sea.
7ª Salutación
Un Padre Nuestro y tres Ave María al séptimo coro de
Angeles
Por la intercesión del glorioso Arcángel San Miguel y del Coro celeste de los Principados, dígnese el
Señor llenar nuestras almas del espíritu de verdadera y sincera obediencia. Así sea.
8ª Salutación
Un Padre Nuestro y tres Ave María al octavo coro de
Angeles
Por la intercesión del glorioso Arcángel San Miguel y del Coro Celeste de los Arcángeles, quiera el
Señor concedernos el don de la perseverancia en la fe y en las obras buenas para que podamos conseguir
la gloria del paraíso. Así sea.
9ª Salutación
Un Padre Nuestro y tres Ave María al noveno coro de
Angeles
Por la intercesión de San Miguel y del coro celestial de los Angeles, dignaos, Señor, concedernos la
gracia de ser guardados por ellos durante esta vida mortal, para ser conducidos enseguida a la gloria
eterna del cielo. Así sea.
A
l fin se rezan cuatro Padre Nuestro:
el primero a San Miguel;
el segundo a San Gabriel;
el tercero a San Rafael;
y el cuarto al Angel Custodio.
Se termina este ejercicio como sigue:
ANTIFONA
Gloriosísimo Príncipe San Miguel, jefe y conductor de los ejércitos celestiales, depositario de las
almas, vencedor de los espíritus rebeldes, servidor de la real casa de Dios, nuestro guía admirable
después de Jesucristo, cuya excelencia y virtud son sobrehumanas, dignaos librarnos de todos los males,
a todos los que acudimos a Vos con una entera confianza, haced que, por medio y con el auxilio de
vuestra incomparable protección, sirvamos siempre fielmente a nuestro Dios, y adelantemos cada día
más en su servicio.
V. Rogad por nosotros, bienaventurado San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo.
R. Para que podamos ser hallados dignos de sus promesas.
ORACION
Omnipotente y sempiterno Dios, que con un prodigio de bondad y misericordia por la salvación de todos
los hombres elegiste por príncipe de vuestra Iglesia al glorioso San Miguel Arcángel, te suplicamos
nos hagas dignos de que su benéfica protección nos libre de todos nuestros enemigos para que ninguno
de ellos nos moleste en la hora de nuestra muerte; sino que seamos conducidos por él a la presencia de
vuestra divina Majestad. Por los méritos de Nuestro Señor Jesucristo. Así sea
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